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Cuidamos desde cerca, generando un ambiente sin prisas y una disponibilidad del acompañante amable y real, donde sentirse escuchado y atendido.

-  Aceptación y confianza en el niño -

La libertad es esencial para el desarrollo de la responsabilidad y la autoestima, por lo que nos preocupamos en adaptar los espacios, los tiempos, y el acompañamiento necesario en busca de la mayor autonomía. 

Evitamos la actitud intervencionista por parte del adulto. El juego es libre actuando así por su propia iniciativa e interés, aprendiendo y adquiriendo capacidades y conocimientos mucho más sólidos. Trabajando desde el asombro y satisfaciendo su curiosidad sin límites.

La adquisición de posturas y movimientos es un proceso madurativo que para el niño significa la posibilidad de descubrir, experimentar, perfeccionar y vivir, en cada fase de su desarrollo, sus posturas y movimientos.

La adaptación es un periodo enfocado a mayores y pequeños en el que cada uno tiene un ritmo diferente, que terminará cuando todos tengamos la suficiente tranquilidad y seguridad.

-  Experiencias con la naturaleza y el entorno

fuera del espacio -

Vivir conectados con la naturaleza, experimentar como método de aprendizaje, vivir las diferentes estaciones, poder tocar y sentir el medio que les rodea es intentar acercándonos lo mayor posible a una vida natural y real. 

En un lugar, con unas personas y un medio concretos del que formar parte. 

Generando una relación de intercambio constante, viviendo el barrio con sus gentes, los parques con sus piedras y hojas, su comercio y sus productos, los animales y los vehículos…  

-  Rutinas claras respetando ritmos  -

La rutina es la estructura segura sobre la que moverse de forma fluida. 

El poder antecederse a lo que va a suceder libra al niño de un estado de alerta y angustia permanente. Sin entender de horas, saben cuál es la sucesión de acontecimientos. Solo cuando se está seguro se puede descubrir y experimentar las propias potencialidades.

Las horas estimadas con las que seguimos la rutina hacen que se produzca un orden fisiológico necesario, para el niño que nace sin él, y que le facilita el poder disfrutar más y mejor de cada momento del día.

Junto con las rutinas unas normas claras y sencillas que velen por el bienestar de todos. En estos procesos es importante dar el tiempo necesario a cada niño para que se sienta libre de expresar sus emociones, sin ser juzgado y acompañarlo desde el respeto, la escucha y la empatía.

-  Relación afectiva con el acompañante  -

Una relación afectiva de calidad surge del llanto, la risa, la escucha, la empatía y el juego. 

La presencia adulta como acompañante y sostén del proceso evolutivo de cada niña y niño crea un entorno relajado y libre presiones.

Poder estar en el momento cuando necesitan ese apoyo, ya sea en términos de seguridad física o emocional, es fundamental para superar los retos y crecer sabiéndose respetado y valorado.

La educación afectiva, para crear relaciones basadas en el amor, pasa por tener momentos íntimos de mirada, caricias y risas para que surja la confianza, el vínculo y la comunicación.

-  Espacio pensado, cálido y seguro   -

Para que los procesos descritos se puedan desarrollar es necesario un espacio intencionalmente preparado para conseguir un ambiente de seguridad, acogedor, afectivo, creativo y que invite a la experimentación, la reflexión y que propicie una convivencia relajada entre niños de diferentes edades.

Un espacio amable, seguro, libre de sobre estímulos, que permita procesos individualizados e invite a la acción de cuerpo y pensamiento.

Es un espacio abierto a la trasformación, pues lo que se busca es adaptarse a las necesidades e intereses que vayan surgiendo.

-  Relación con las familias   -

Los principales responsables de la educación de los niños somos los padres y madres. Por eso debe haber una coherencia entre los planteamientos pedagógicos de nuestro proyecto y las familias. Una prolongación de su vida familiar.

 

Es esencial para el trabajo educativo con el niño, con la sintonía de cómo me siento y cómo hago para detectar oportunidades de aprendizaje, en qué me fundamento, qué sentido tiene una cosa u otra.

 

Por eso queremos acompañar a las familias en la crianza, reflexionar con ellas, apoyarlas, formarlas y ayudar en todo este proceso.

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