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Venimos de la experiencia como acompañantes de casas nido (padres/madres de día), una profesión que empezó con la vocación de generar alternativas a los niños y sus familias con respecto a la educación y la crianza. 

Así que detrás de unos ideales con mucha base teórica pero poca puesta en práctica, construimos aquello que escapaba a la norma, donde no había muchos referentes y para lo que no existía ni regulación.

Ahora ofrecemos en este espacio lo aprendido y queremos continuar dando a la infancia y a las familias ese trato hogareño y cercano que cubra todas las necesidades particulares de grandes y pequeños.

Lucía Saez

Me llamo Lucía, soy graduada en educación infantil con mención en audición y lenguaje.
Antes de terminar la carrera ya me emocionaba con las pedagogías  activas  y respetuosas, pues me habrían un mundo no solo a nivel profesional, como compromiso social, sino también de desarrollo personal.
Después de la experiencia en centros de pedagogía democrática de referencia, inicié mi propio proyecto de madre de día (casa nido bambú) que desarrollé, junto a la presidencia de la Asociación de Casas Nido de Asturias, durante cuatro años.
Trasladar todo lo aprendido a Enredando para que más niñas y niños puedan disfrutar de un acompañamiento real, individualizado y amoroso y que se mantengan la cercanía y la confianza con las familias, es un sueño hecho realidad

Ana Raso

Soy Ana y desde niña sentí la inquietud de contribuir de alguna forma al desarrollo de la sociedad. Elegí el camino de la ciencia, me licencié en Biología y soy doctora en Bioquímica. En paralelo a mi labor académica, emprendí el camino de mi propio desarrollo y búsqueda personal. Fui indagando en todos aquellos condicionamientos adquiridos durante mi infancia, que me limitaban y no me permitían desarrollarme de forma íntegra. Todo ello me permitió darme cuenta de que la investigación científica en un laboratorio no era mi lugar. Escuchar mi instinto y empezar a respetar mi necesidad de expresión a través del arte me llevó a formarme en pedagogías activas. Descubrí el acompañamiento respetuoso a la infancia como mi motor vital. Es en este campo donde siento que soy la mejor versión de mí misma. Permanezco en continuo aprendizaje, observando amorosamente a las niñas y los niños, reflexionando profundamente sobre cada situación que se presenta en nuestro día a día. Estoy convencida de que lo ocurrido en los primeros años de vida, condiciona el desarrollo integral de la persona y, por ello, mi compromiso es acompañar de forma respetuosa el desarrollo de los niños y niñas de hoy, confiando en que un mundo más consciente y humano es posible.

María Rodríguez

Soy María una persona con muy diferentes inquietudes, dispuesta siempre a no parar de caminar. Desde mis 14 años comencé voluntariado con personas con discapacidad, tenía muy clara mi vocación, quería trabajar con ellos. A los 20 años comencé la carrera de Magisterio de Educación Especial compaginándola con distintos trabajos dentro de la gestión de proyectos públicos y del ocio y tiempo libre con personas con discapacidad. He trabajado en diversas asociaciones, pisos tutelados, centros ocupacionales, aulas de alfabetización, residencias; acompañando tanto desde el aula y desde las rutinas diarias de alimentación e higiene.

Hace 6 años durante las clases de apoyo a ANEE que impartía en Canarias donde viví durante unos años me di cuenta de que quería ir al origen, acompañar desde el principio y fue entonces cuando comencé a trabajar en Educación Infantil. 

¿Qué deseo en esto de la educación? Retirar obstáculos en el camino de los niños para que puedan entrar en este mundo en completa libertad y continuar con mi desarrollo personal.

Ana Hernández

Hola, soy Ana y he regresado a España hace unos meses después de vivir varios años en Chile. Allí tuve la suerte de formar un grupo de crianza con personas que sentían un profundo respeto por la infancia. De ellas aprendí a acompañar, desde el amor, desde las necesidades particulares de cada niño y niña y también, a adquirir una actitud reflexiva hacia la educación que hemos recibido (y sus consecuencias) para tener certeza de la que queremos entregar.

He sido también acompañante en centros de pedagogía Waldorf y en un proyecto de Escuela-Bosque. Alargué mi estancia en Chile unos años más porque me propusieron dar clase en la Universidad de Los Andes y participar en un proyecto de investigación-acción sobre arte y educación infantil, mis dos grandes pasiones. Fueron años de mucho crecimiento, pero quería volver a trabajar cerca de los niños y niñas, el lugar en el que siento que todo lo que he aprendido transciende y toma un sentido.

Desde que regresé he buscado con paciencia un espacio donde sentir realmente presente ese respeto humano profundo y donde exista una coherencia real entre el proyecto que se propone, el equipo que participa en él y el día a día. Por fin puedo decir que lo he encontrado y estoy muy feliz de formar parte del equipo Enredando. 

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